Despertar Espiritual: Un Viaje hacia el Equilibrio

El despertar espiritual está ligado al equilibrio

La espiritualidad es un camino que no tiene algo que ver con las religiones. Iniciar un camino espiritual es adentrarte en lo más profundo del sentido de la vida en la tierra. No importa de qué cultura vengas o qué religión tengas. Tu despertar espiritual es el emprendimiento de un viaje donde el resultado va a ser el equilibrio entre tu mundo interno y tu mundo externo.  

¿Es posible tener una relación estable y equilibrada con tu familia y tu trabajo? 

Este es el tema que vamos abordar hoy. 

Hoy mientras maduraba que es lo que iba a contar en este artículo, estaba dándole el biberón a la tercera de mis hijos, que tiene en este momento 2 meses. Estaba reflexionando cómo mi comprensión de la espiritualidad me estaba dando la oportunidad de poder estar realizando esa actividad cotidiana tan especial, la cual había sido precedida por haber llevado a mi segundo hijo a la escuela y posteriormente haber realizado un acompañamiento individualizado con una compañera, que hace parte de una de mis labores dentro de mi área de trabajo. Lo cual mi reflexión era que había logrado conciliar y armonizar mi mundo laboral con mi mundo familiar. 

¿Qué tiene que ver la espiritualidad con todo esto?

La misma palabra espiritualidad nos va a orientar, cuando vas  al encuentro con su raíz etimológica, ésta nos conecta con la palabra respiración o inspiración. Este segundo concepto, es aquel que utilizamos para determinar aquello que nos llega de forma mágica al centro de nuestro corazón y que nos trae un mensaje o idea de algo que, en un principio producirá un deseo para nuestra vida. También lo conocemos como el haber tenido una corazonada o intuición. 

Tener una inspiración y llevarla a cabo en nuestro día a día y por ende construir la realidad que queremos, es aquello que impulsa a nuestro despertar espiritual. 

¿Por qué?

Por lo general, esta idea nueva  que has recibido como una corazonada, te va a sacar de tu lugar cómodo. Cuando llega a ti una inspiración, lo que acaba de ocurrir es que tu espíritu, que es aquel que verdaderamente eres más allá de cualquier personalidad o distorsión de ego que te estés creyendo ser, te está enviando un mensaje a este plano y directo al centro de tu cuerpo,  para que seas capaz de vivir esa idea inspirada, en tu vida cotidiana. Y no que te vayas quedando atrapado y acostumbrado a la rueda del ratón. 

Es de común aplicación que ni siquiera le demos la más mínima importancia a estos mensajes que vienen cargados de ilusión, porque lo primero que hacemos es pensar que eso es una locura, ya que se sale de nuestros cánones y patrones establecidos. 

¿Cómo voy a ser capaz yo de crear esa vida? 

¡¡No seas iluso, eso es imposible, debes de ser más realista y no soñar tanto!!

Lo que tienes que recordar es que en la tierra, más allá de la vida material como la conocemos, somos creadores de circunstancias. Cada cosa que te va ocurriendo en la realidad, está determinada por lo que piensas de lo que es la vida. La espiritualidad te lleva a ir abriendo conocimiento sobre lo que realmente eres.

De ahí lo que les estoy contando. Cuando llegó a mí la inspiración de construir una conciliación entre mi familia y mi trabajo, yo tenía alrededor de 33 años. En aquel momento mi situación laboral absorbía la mayor parte de mi tiempo diurno, por lo que el estrés de querer hacer más cosas respecto al tiempo que tenía para ello, hacia que la ansiedad se hubiese convertido en  mi estilo de vida. (Cuestión que abordaremos en el próximo articulo).

Por lo que mi gran primer paso hacia mi evolución espiritual fue preguntarme ¿Qué es lo que realmente quieres para tu vida? ¿Quieres seguir así el resto de tus días? ¿Qué quieres hacer con tu tiempo?

Hasta donde entendía la vida, no cabía otra posibilidad más que lo que había aprendido de mi cultura occidental, en mi familia y en el colegio. Por lo que trabajar duro y mucho era lo que significaba ganarse la vida. Mi papá ya vivía así y mi abuelo también. Cuestión que hacía aún más sólido ese pensamiento de imposibilidad de cambiar ese estilo de vida. De hecho eso es lo que ahora mismo estás pensando tú al leer el artículo (es imposible cambiarlo por mucho que quiera). 

Lejos estoy hoy de ese pensamiento, gracias al haber entendido por ejemplo, algo tan simple como la ley de Causa y Efecto.  Me reforcé diciéndome:

Si todo lo que me ocurre depende 100% de mí, voy a cambiar mi vida. 

Si yo soy la causa de lo que ocurre en mi realidad, maduraré todas mis causas y crearé para mi la realidad que elija.

Esta fue la determinación que tomé, causar lo que quiero recibir, esa es la conexión principal con la espiritualidad.  Cierto que llegar a generar causas conscientes conlleva un camino de aprendizaje, pero hoy podemos decir que tenemos una Escuela en Educación Espiritual Aplicada a la Vida Cotidiana. Con un sistema ordenado, entendible y aplicable para todo aquel que desee realizarse en su camino espiritual. 

Tuve que seriamente atravesar la soberbia de creerme que ya lo sabía todo y que no había nada más que aprender.  Pero algo tan grande como entender las leyes universales, fue mi primer gran pasito para pisar firmemente la tierra, habiendo activado la comprensión del poder de mi espíritu. 

Hoy, más de 11 años después de esto, puedo decir que el equilibrio es mi estilo de vida y además de esto, entiendo que es el estado natural en el que todo ser humano debe vivir. Y que cuando algo trata de producir desequilibrio en mi vida, gracias a lo aprendido a lo largo de esta década, tengo la capacidad de revertirlo para que vuelva a crear lo que realmente quiero para mi vida. Y para muestra un botón:

Mi hijo ha entrado en el despacho, ahora mientras escribo el artículo, unas cuantas veces, ya que hoy  es un día festivo para el colegio. Me ha interrumpido la escritura varias veces, insistiendo que quiere ir a caminar a la montaña. 

Claro que mi impulso irascible como para ponerme nervioso y decirle que salga del despacho con un grito determinante, ya que le dije varias veces que me permitiera terminar el artículo antes de emprender nuestra excursión a la montaña, se activa. Pero simplemente esa energía extra que recibes en una situación así como en cualquier otra, debes de aprender a utilizarla para lo que realmente deseas, ya que llegó a tu cuerpo no para destruir y desarmonizar tu realidad como reactivamente ocurre, sino que, primero darme cuenta que si todo empieza en mi, y su insistencia no está exenta de estar en mi, evalúo y determino dónde está  mi propia resistencia interna o desalineación para hacer este artículo, o la cosa que a ti te esté ocurriendo en ese momento de irascibilidad, que es la que  genera todo ese tipo de circunstancia. 

Hasta que lo identificas, sigue haciendo lo que decidiste y no cambies tu dirección por ello, y por su puesto entra en armonía con lo que eliges hacer. Como ven, la espiritualidad es aquella parte educativa de comprensión del funcionamiento de tu mundo interno en coherencia con tu mundo externo. Y aunque lo que te está ocurriendo no es lo que quieres, reconoce que desde algún lugar de ti, lo estas produciendo. Por eso, desactivar la situación y armonizarla no depende de lo que hagan los demás, sino lo que tú entiendas de ello. Eso hace que estés más alineado en tu tarea y de repente, en este caso, tu hijo haga de  otra actividad que no te desvíe de la tuya.

Y ahora, cómo no. Voy a  ir con mis hijos a la montaña, que a la vuelta tengo agendada una sesión individualizada con una chica, y después tengo que preparar la clase de esta noche, ya que eso hace parte de mi vida laboral. El equilibrio es posible, empieza en ti.

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